Paulino, el Herrador.

De aldea en aldea...
26/10/11
Jose de Miguel Pérez
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Hace ocho días que se fue para siempre Paulino el herrador. Se le dio tierra en el cementerio del Villar del Río, justo al lado de las aguas de un joven Cidacos , que por estas latitudes anda más solo que la una y cuyo susurro y sus cuitas ya no las escucha ni Dios. Paulino, “el machaclavos”, como le llamaba el Tío Gerardo, el “alguacil”, era el paradigma de hombre de una sociedad rural cuyos valores y perspectivas estamos perdiendo o ya se han perdido por completo. Hombre de fina ironía, humor respetuoso, palabra justa y acertada,  Paulino siempre tenía una sonrisa que esbozaba y ofrecía a todo aquel con el que se encontraba, al igual que el “chascarrillo”, que con atinado verbo, te obsequiaba de vez en cuando para que le dieses a la sesera. Cierto que no lo conocí en profundidad, pero de las veces que mantuve conversación, siempre saqué conclusiones o aprendí algo nuevo; también he de decir que alguna vez me la metió doblada. Paulino tuvo, no sé si la suerte o la desgracia, de ver como iban cayendo todos los de su cuadrilla a medida que los vientos soplaban y  los tiempos al ritmo del tic tac de la vida iban llenando el capazo de años  hasta decir basta. Tiene que ser duro pero es ley de vida. Muchas han sido las veces que tuvo que cambiar de pareja para mantener su prestigio en el guiñote o en el tute y elevar a una máxima eso de “ la partida es sagrada”.

 

No tuve la suerte de verle actuar, de verle en su salsa, como a otros tantos de su estirpe, alfareros , herreros, canteros, molineros, medidores, panaderos...., que elevaron a la categoría de arte el oficio que les daba de comer, con la sabiduría y la técnica que proporciona la tradición. Me hubiese gustado ver como en el herradero del pueblo, sujetando con el acial el morro del macho cocioso, y trabando las patas del animal, Paulino era capaz de calzar ,con tajo de fina cuchilla sobre el casco, a golpe de martillo y clavos de cabeza piramidal de hierro, a la mayoría de las caballerías y animales de trabajo de la comarca.

El próximo martes conmemoramos el día de todos los santos, los cementerios se volverán a convertir en los jardines del otoño, y en el de Villar del Río, como en otros tantos lugares de la provincia, estos sitios van a ser mas visitados que los propios pueblos, que ven como languidecen a medida que los Paulinos y compañía se van en una trashumancia de ida acompañados de su ser, saber y estar

Comentarios

estrella 28/10/11
este chico como mola se merece una ola, eres muy bueno