El Semáforo.

De aldea en aldea...
7/8/13
José Ángel de Miguel Pérez
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En Cidones, Don Antonio, ubicó  la primera parada antes de llegar a las Fuentes del Duero y descubrir, durante el trayecto, la historia de los Alvargonzález. También en Cidones si sitúa un semáforo que ha sido, y es, el desvelo de un ciclista que vio como se las gasta la administración competente en el ejercicio de su potestad sancionadora. Esto que les voy a relatar bien podría ser un cuento e incluso un guión de un cortometraje de posguerra, época en la que la mayoría de la gente usaba alpargata y que lo que más se aproximaba a una especie de derecho era el famoso artículo 33 ( ya saben el de “mi por mis narices”, por no nombrar otros apéndices  masculinos). La historia es la siguiente: Mañana de un día de invierno, un ciclista que circulaba por el arcén de la nacional 234, a unos trescientos metros de iniciar la travesía por la población de Cidones, se topa con una señal que indica que a velocidades superiores a cincuenta kilómetros por hora el semáforo exhibirá una luz roja. El artilugio controlador no detecta al ciclista y no cambia de color ( hay que señalar que de quien estoy hablando no es profesional de los pedales y se pueden imaginar que ni por asomo puede alcanzar la velocidad de 50 Km/hora y menos, como es el caso, en pendiente, pequeña eso sí , pero en definitiva pendiente); de inmediato sale un agente de tráfico, uno solo, le manda parar y denuncia al canto por saltarse el semáforo en rojo; multa de 200 euracos y “ “Toma Moreno”. 

En contra de lo que establece la legislación aplicable la denuncia se lleva a cabo de manera verbal y a partir de ahí lo de siempre cargos, descargos, alegaciones, irregularidades en la tramitación, indefensiones varias y resolución final. Solo queda pagar. De nuevo vuelve a primar la aplicación del sospechoso principio jurídico del “ solve et repete” ( primero paga y luego recurre). Lo frustrante del asunto es que el sufrido ciclista ( del que muchos pensarán : que se joda por saltarse un semáforo en rojo) si quiere recurrir a los tribunales de Justicia tiene que pagar en concepto de tasas el equivalente, más o menos , a la multa impuesta. Ojo que por tirarse un pedo nos pueden imputar un delito medioambiental.

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