El hablar de las piedras.

De aldea en aldea...
29/5/13
José Ángel de Miguel Pérez
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La primavera, por fin,  mostraba su mejor cara. La mañana era propicia para salir a dar un garbeo y hacer bueno lo de “ mens sana in corpore sano”. Una ligera brisa abanicaba el Cerro de la Muela mientras Lug, el Dios celtíbero, nos guiñaba un ojo a todos los que decidimos reencontrarnos, una vez más de la mano inestimable de Tierraquemada, con la historia y con las raíces. Después de ver el vídeo explicativo de lo que nos íbamos a encontrar, emprendimos el recorrido por ese entramado urbanístico donde las recalcitrantes y huidizas piedras no dejan de hablar y contar historias cuyas cantinelas nos son muy cercanas. Calles, saneamientos, pozos pluviales, baños públicos, murallas, molinos, viviendas, Romanos , Numantinos, guerras, asedio y mucha resistencia. Al final el despoblado que revive el espíritu del Ayer, tan lejano en la historia y tan cercano y presente en las sociedades rurales de hace cincuenta años. Como cantó el poeta “ Numancia, todavía viva y ausente/ruinas que son recuerdos sobre tu suerte/donde la tierra te escucha/disfruta hoy su presente…” . 

El caso es que muchos acudimos al reclamo y disfrutamos de la puesta en escena, y lo mejor de todo, sin pagar ni un duro ( ya que no precisamos guía). Hace unos meses, en Burgos , por ver la Catedral, sin acompañamiento, naturalmente, el sablazo fue monumental, como no podía ser de otra manera. – Dónde va a parar – comentaba un pardillo al contarle la comparanza. Sólo por disfrutar de las vistas que proporciona el recinto mereció ( y merece) la pena subir a La Muela para observar una panorámica muy especial de gran parte de la provincia: Al Este, el majestuoso Moncayo, ensombrerado con la últimas nieves del invierno, y la Sierra del Almuerzo empeinetada de gigantes quijotescos; al Norte, la olvidada y merinera Sierra del Alba reverdecía tras el largo deshielo; al Oeste, el Pico Frentes, expectante, un año más, de la fiesta Sanjuanera; al Sur, por Valcorba, negros nubarrones vaticinaban tormentas; y abajo, en el Noroeste, en la misma falda, la CMA rompiendo lo bucólico del momento y devolviéndonos a la pura realidad.

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