Preocupante, muy preocupante.

De aldea en aldea...
5/6/13
José Ángel de Miguel Pérez
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En la Soria silenciada, dónde nunca pasa nada, y si pasa se camufla , se esconde, o pasa de largo, situaciones cotidianas empiezan a tener cierto protagonismo por la trascendencia y la relevancia que revelan los tiempos que vivimos. Se tiene la sensación, desde la distancia que otorga el provincianismo, que las cosas gordas, las excentricidades sociales, sólo pasan en la “capital del reino”. Alguno, incluso, en una de las terrazas de la Plaza Herradores, caña en mano, aseguraba que en Soria no había llegado la crisis, que eso era cosa de otros sitios. Puede ser, y eso no lo cuestiono, que el carácter que el soriano se ha forjado a lo largo de las penurias no sea  el de exteriorizar los sentimientos y las vergüenzas, y menos el de montar circos en la calle. El caso, como en todo, es que hay excepciones que confirman la regla. Hace unos años, recuerdo, como un ciudadano magrebí se subía a una grúa de la capital soriana con el fin de llamar la atención del resto de los ciudadanos poniendo en liza lo que él consideraba una injusticia. Una vez rescatado, a otra cosa mariposa y con el peso de la ley a otro sitio. 

Hace unos días, saltaba la noticia en este rotativo “ Un trabajador autónomo, en Medinaceli, decidía ponerse en huelga de hambre porque le adeudaban 9000 euros tras haber realizado unas reformas”. Una noticia impactante y extravagante para lo que estamos acostumbrados y un auténtico sambenito para el deudor que a buen seguro no sabrá donde meterse en estos momentos, máxime dónde han sucedido los hechos, un pueblecito de provincias donde todo el mundo se conoce y el alcahueterío es el deporte nacional. Independientemente de todo esto, lo grave y triste del asunto es que un ciudadano en vez de utilizar los medios jurídicos que el sistema judicial pone a su disposición, por la razón que sea, lentitud, costes procesales, tasas judiciales, posibilidad de insolvencia del deudor, posible insatisfacción procesal….aconsejado por la desesperación y la desconfianza en la justicia, ha decidido pasar hambre. Preocupante, muy preocupante.

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